02 octubre, 2012

Homenaje a Baudrillard . "De la metalurgia a la semiurgia"

Ha llegado Octubre y en pocos días publicaré el libro "De la metalurgia a la semiurgia".

Dejo aquí un fragmento del último capítulo:

CAPÍTULO XV
´DE LA METALURGIA A LA SEMIURGIA 
                                                                      
Baudrillard, El simulacro.
"La producción ha muerto. ¡Viva la reproducción!”.[1]


            Baudrillard, da por muerta la lógica de la producción (la teoría de Marx, en El Capital), como Nietzsche dio por muerta la lógica de Dios (metafísica y teleologismo).
Pero no es el logos de la “reproducción”, lo que sustituirá a la vieja lógica de la “producción”. Sino un nuevo (a la vez que siempre antiguo) logos-reproductivo-de-señales y no de objetos. Nuevo logos que se ha ido apoderando del mundo. El logos de la reproducción de las “señales”, no es como la reproducción-de-objetos (mera producción industrial).
            Son las “señales” en lugar de los “objetos”, los que se producirán y reproducirán ahora: una semiurgia universal, que actuará al margen de la lógica marxista y al margen de la Economía política. No por cuanto es reproducción, sino en cuanto se des-referencializa de la producción-de-objetos. Son las señales de la Economía financiera-de-la-deuda y no los objetos reproducidos, los que se apoderan del Capital y del sistema-mundo. Mundo, ya no de objetos que nos seducen (como creía el propio Baudrillard en el análisis de la moda y la publicidad en la economía consumista), sino de señales que nos controlan.

“La semiurgia de la moda se opone a la funcionalidad de la esfera económica. A la ética de la producción, ,se opone la estética de la manipulación, de la duplicación y de la convergencia en el único espejo del modelo: «Sin contenido. ella la moda se convierte en el espectáculo que los hombres se dan a sí mismos de poder, que tienen de hacer significar lo insignificante» [2]
            Es en este sentido matizado respecto al sentido de Baudrillard, que también podemos aceptar la frase-slogan de Baudrillard: “La seducción de los signos-señal”, y no la seducción de los objetos, es lo que gobierna ahora lo social. La producción de información, como producción y reproducción de “señales”, es lo que sustituye a la vieja producción-de-objetos. No ya el dominio de los recursos naturales, sino el control de los recursos informacionales y comunicacionales. Los objetos nos seducen a través de la Información, de modo que los objetos sólo son en cuanto emiten sus “señales”.
            El mundo del simulacro, como simulación de tercer orden (capital-a-préstamo) y de cuarto orden (titulización-de-deuda), muestran este mundo informacional y comunicacional, en el que Capital también ha adoptado su funcionamiento.
Del mismo modo que la sociedad, ya no se organiza entorno al trabajo (en las fábricas), sino entorno a la Información (en la Tweeter, Facebook, world wide web, etc). El canto del pajarillo, melodía del Tweeter, es el ritornello del rizoma que Deleuze & Guattari contraponieron, al relato-mundo del marxismo sobre la Historia-de-los medios de producción. Pero esa cancioncilla de niña, esa “cantarella” que es todo ritornello (repetición de lo diferente), bajo la forma del Tweeter, es también la canción del Capital gaseoso. De su diferencial, que se repite diferenciándose de sí mismo, como si fuera el propio Presente que Derrida enunciaba.
 “La matriz de lo urbano ya no es la de la realización de una fuerza (la fuerza de trabajo), sino la de la realización de una diferencia (la operación del signo). La metalurgia se ha convertido en semiurgia.”[3]
Si el Capital ya no es producción de objetos, sino de informaciones o señales, entonces el Capital funciona como un mensaje: emisión de señales-deuda, mercados bursátiles de señales-índices, títulos de deuda como puras señales-sin-producción. Palabra-control como llave de paso que permite el acceso del sujeto al sistema cibernético de los cajeros y la financiación, etc. Código puro de señales, código genético del capital, código semiótico del mensaje cifrado.



Lógica A del Capital (sólido, líquido) LÓGICA DE LA METALURGIA
A1) Espacio del Capital sólido
Simulacro de 1er Orden
Monarquía monetaria. Oro como metal real Y Valor de Uso
A2) Tiempo del Capital sólido



A3) Espacio del Capital líquido
Simulacro de 2º Orden
Socialización de lo monetario.
Plata, Bronce como metal social. Valor de cambio
A4) Tiempo del Capital líquido


Lógica B del Capital (gaseoso, plasma) LÓGICA DE LA SEMIURGIA
B1) Espacio del Capital gaseoso
Simulacro de 3er Orden
Deuda soberana. Dinero fiduciario. Valor de Financiación o valor-del-código monetario
B2) Tiempo del Capital gaseoso



B3) Espacio del Capital plasma
Simulacro de 4º Orden
Socialización de lo fiduciario. Mercados electrónicos de capital. Titulización y Financiarización de deudas.
B4) Tiempo del Capital plasma

            Cuando Baudrillard dice que entramos en la era-de-la-simulación, entendemos que se ha producido el “salto ontológico” (y epistemológico) del Capital metalúrgico al Capital semiúrgico. Del líquido al gas. De la Naturaleza, a la Información. Del objeto producido (lógica de la producción), a la señal emitida (lógica de la financiación). De las partículas, a las nubes. De los corpúsculos de materia a las probablididades de la onda.
            Deleuze dirá que se ha producido un cambio, a modo de proceso de des-territorialización, des-referencialización, des-codificación, respecto a los principios de una lógica clásica, propia del pensamiento de la tradición Metafísica.
            Si en algún momento el Capital fue divino y a la vez teológico, lo fue en el período de la Metalurgia (incluido a Marx). Ahora el Capital es ateo y teleonómico. El Capital también se adaptó al mundo humano sin Dios. Dios murió, sí…y el Capital se adaptó a ello, haciéndose gaseoso.



[1] Jean Baudrillard, en su libro “El intercambio simbólico y la muerte” (1974)
[2] Baudrillad  usa una cita de Roland Barhtes en “,Systeme de la mode”. Citado en “El intercambio simbólico y la muerte”. Monte Ávila Editores. Caracas Venezuela, 1980.

[3] Baudrillard, Jean. El intercambio simbólico y la muerte. Monte Ávila Editores. Caracas Venezuela, 1980.

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