18 agosto, 2014

El capital y la fe (I)


Capítulo 1. Use and Usance.
                 Shakespeare maneja dos verbos en el texto que nos darán el juego necesario para analizar la principal polaridad de los dos personajes: Antonio y Shylock.
         Esos dos términos son: use y usance. Uso, costumbre, hábito usual, por un lado. Y la usancia, es decir la usura, el interés, el rédito del préstamo, por el otro. Antonio es al uso, como Shylock a la usancia. El usar de Antonio y el usurar de Shylock. El valor de uso y el valor de usura. El interés de la utilidad y la utilidad del interés. Antonio y Shylock. Cristiano y Judío. El usureta y el usurero. El cristiano usuario y el judío usurario.
         El usuario de la mercancía está abierto al mercado, al intercambio, al mundo. Es el católico, el que se orienta (katá) hacia la universalidad del mundo (holós). Sus  horizontes  son anchos y cubren todas las posibles rutas marítimas del comercio internacional. El océano es un mundo por descubrir, por comerciar. El océano es un capital para el mercader, pero el capital es oceánico tokos,  para el usurero prestamista. Todo gira en torno al “present money”, que es por un lado la liquidez que necesita todo comerciante, pero por otro el dinero-de-regalo o el don, el presente que es todo préstamo monetario. En palabras de Shylock, Antonio “es el estúpido que prestaba dinero gratuitamente[1].
       El usurero del dinero, por el contrario, está cerrado a ese mundo. Está en su mundo, está cerrado con seguro (locked). Es el judío y su préstamo dinerario, pero es también su hábitat: el guetto de Venecia. Getto vecchio, en el que solo cruzan la puerta, judíos. Es un encierro físico y psíquico. El secreto del getto judío. Opuesto al mercado, a la plaza de los mercaderes, donde todo el mundo es libre de transitar (unlocked).  
         La tribu es un grupo cerrado, Shylock pronuncia estas palabras: “maldita sea mi tribu[2]. Su tribu es la de sus compañeros prestamistas, llamados Chus y Tubal. Tubal hijo de Japhet, tribu de hebreos que ocupan la península ibérica, desde tiempos ancestrales. Huelen a hierro fundido. Estos dos nombres tienen regusto a herrero-armero de las sociedades propias del capitalismo sólido (o sociedades precapitalistas en términos marxistas, donde el centro es el atesoramiento del tesoro real y el aprovisionamiento en granero real). Tubal es también el apellido de la saga de los obreros del templo de Salomón y Chus o khus recuerda a ese dios del yunque y la fragua en las historias sobre Egipto. Son ambos, un guiño al estado originario del prestamista-joyero en las sociedades comerciales: el del herrero-armero en las sociedades imperiales.
         Shylock, está lockeado, cerrado. Jospeh García de León, en 1661, alude a la tendencia que tenían los marranos, a casarse entre ellos, de ahí surge el nombre de "marrahn" que en árabe es mancha, impureza,  o incluso incesto y casamiento con pariente cercano. En el ámbito social del ghetto, los marranos (anussim) eran mucho más cerrados que los judíos rabínicos. La sinagoga hace comunidad abierta como lo pueda hacer la Iglesia o la mezquita, pero estos anussim o marrahn, son judíos sin sinagoga.
         Todo parece indicar que el mundo de la mercancía cristiana será un mundo de símbolos e iconos, a la vista de todos en el ágora del mercado. Pero el mundo de la usura judía será un mundo de contraseñas cerradas, y de jeroglíficos en el gueto. Pero en realidad, habría que añadir  un mundo entre los dos, tercer universo, lleno de suposiciones y de lo prohibido: el  espacio tribal y sectario de lo marrano o de lo convertido en misterio, que es también el tercer mundo de lo protegido, de lo ocultado, de lo secreto del converso.
          Shylock el judío, odia a Antonio (el cristiano), por razón de fe y por fe de distintas razones. La razón económica del cristiano no es la misma que la razón económica de algunos judíos. Shylock sentencia: “por nuestro sagrado Sábado, he jurado obtener lo que es mío[3]. El sabath, día de descanso divino de los judíos, puede ser interpretado por una tradición paralela como día en el que Dios se ausenta de la creación…y eso es el verdadero porqué de muchas creencias, acciones y costumbres, ajenas a la Religión mosaica. Digo algunos, pues ya lo explicaré más adelante. El sábado, de este modo, se convierte no en el descanso de Jehová sino en el día de Saturno: satur-day. El Sator day no es el Sóter day, como el Sábado no es Domingo.
         La razón comercial cristiana no es la razón financiera de los prestamistas. Pero tampoco es la razón económica del judaísmo clásico y ortodoxo: el mundo del avaro ahorrador. Ni la de un judaísmo lateral: el capitalista prestamista o usurero. Shylock airado comenta: “vosotros tenéis esclavos que trabajan por vosotros, como mulas de carga[4]. Pero podemos preguntarnos  ¿Es que el usurero no tiene quien trabaje por él? ¿No es el capital comercial o mercantil, el que trabaja para el capital usurero? Pese a todo, la mula de carga del campesino en la tierra o feudo del señor está ya a punto de extinguirse. Ahora es el navío de carga el que transporta el peso del valor, en la sociedad capitalista del comercio naval. Del feudalismo y la baja edad media al Renacimiento. Aunque paralelamente, el desarrollo del capital financiero no habrá que desdeñarlo. Unos cargarán con el peso de las mercancías (cristianos comerciantes), los otros cargarán como asinos el fardo de la ignorancia.
         Shylock tendrá como razón, del capital, el interés. Y el interés será un quebrado, una fracción. Shylock se refiere a “cortar la indemnización en ese quebrado[5]. El quebrado es esencialmente de carne. Aunque el rédito de la tasa de interés sea un quebrado o una fracción sobre el total del capital. Si el cuchillo de Shylock es la “afilada malignidad”, el capital usurario será el mal económico para las costumbres del pueblo cristiano.
La pregunta principal que supera cualquier pregunta por la obra de Shakespeare es si ¿la actividad del préstamo, es una costumbre que nace ligada a la religión judía o bien está más acorde con otra clase de tradición secreta? Y la respuesta que propongo es negativa, frente a lo dado por supuesto.
         De esta suposición se desprende la tesis parcial de que Shylock pudiese pertenecer a ambos mundos: es un judío tradicional seguidor de la Torah, como el mismísimo Moishés hubiese deseado. Pero al mismo tiempo, quedará contextualizado en un entorno de usura secreta que esconde algo más en el interior del gueto. 
         Al margen de esto, hay una innegable polaridad entre el capital usurario del judío Shylock y el capital comercial del cristiano Antonio. Es innegable. Y Marx, dijo que ese vínculo era consustancial al fetichismo de la mercancía. Pero Shylock odia al capitalista comercial cristiano porque “presta dinero gratis y hace bajar la tasa de la usura, aquí en Venecia[6]. Pero otro motivo que aduce el capitalista financiero, para odiar al capitalista comercial, es el que “se burla de mí, de mis tratos y de mi ganancia bien obtenida que él llama usura”. Es evidente, que sus tratos nos son tráficos comerciales (trades) sino trucos. Shylock se queja “ha estropeado mis tratos[7]. Trucos de magia, pues el interés y su tasa es algo mágico. Yo diría que incluso es algo sino alquímico, sí cabal. Marx en “El Capital”, dice “Esa cosa mística que se llama capital productor de interés[8]. Marx también añade: “La idea del capital como valor que se reproduce a sí mismo y se incrementa en la reproducción, gracias a  su cualidad innata de ser un valor que se conserva y crece eternamente –es decir, gracias a la cualidad oculta de los escolásticos– ha llevado a las fabulosas ocurrencias del Dr. Price, que dejan muy atrás a las fantasías de los alquimistas”.[9] Es decir, que el capital a préstamo productor de interés es algo místico y alquímico. Y el judaísmo no tiene nada de ello, si es tomado de buena fe. Parece que por las palabras de Shylock, la tasa de interés tiene tanta legitimidad moral y lógica racional para entrar dentro de la fórmula marxista de la tasa de ganancia capitalista, como la tiene la tasa de beneficio en el capitalismo de producción.
         Mientras el cristiano rompe su costumbre moral, de ni tomar ni pedir dinero a interés, aunque lo haga para salvar a un amigo, el judío no hace sino entrar dentro de un circuito de recurrencia financiera. Shylock recurre a otro rico personaje de su tribu, de su círculo cerrado, para poder financiar la operación de préstamo que es de 3000 ducados. Que el personaje que presta al prestador, sea llamado Tubal nos pondrá en el camino de la búsqueda de ese misticismo del capital financiero. Tubal antes fue herrero de la metalurgia, que contable de banqueta o trapecio.
         Es Shylock quien recurre a una escena bíblica en la que Jacob es el pastor de sus corderos. Pero la interpretación de este judío, tan creemos que poco ortodoxo, no sirve a Antonio. Quien dirá de él, que “es como manzana hermosa de corazón podrido”. Una manzana de oro….un crhysomalos mítico. Manzana o granada, carnero o becerro, qué importa. Será el objeto-treta sobre el que se desarrollarán las artes del prestamista: un regalo envenenado es el don-como-préstamo. Tal como ya Mauss dijo, aunque sea de pasada: un don, especial. Y nadie le ha prestado atención, salvo Derrida. Si Blancanieves es el capital comercial, la bruja del cuento del capital, es el capital a interés. Blancanieves prefiere pagar intereses a la bruja que vivir de la economía de producción capitalista, que describió Marx: el trabajo de los siete enanitos. Los siete enanitos son obreros de pico y pala que extraen metales como el oro: la metalurgia. La bruja tiene una tabla de cambio y presta dinero: la semiurgia. Da dones envenenados, como lo hace Shylock con el dinero-a-préstamo. Para poder exigir algo a cambio: un castigo, una pena.
         Que el préstamo sea un don envenenado, se muestra también cuando de Shylock se afirma: “solo presta a los enemigos”. Por el contrario, Antonio presta sin esperar nada a cambio a sus amigos que son como hermanos. Sin embargo, como dice Shylock en el acto III, el cristiano solo presta dinero “a cambio de una cortesía cristiana”.
         Y Antonio se pregunta ¿Qué es más adecuado para la ganancia? Hacer la usura o conseguir el oro y la plata de la venta de sus ovejas y corderos. Estamos ante la imagen originaria de uno de los sentidos etimológicos del capital, en tanto “capis” o cabeza de ganado. Hay además el detalle de las cabezas de ganado manchadas y las no manchadas. Que nos denota el sentido de la selección del ganado mejor para ser vendido y del rechazado para la venta. De ahí, que Dios escoge las cabezas que deben ser llevadas al mercado y las que no. O lo que es lo mismo, las cabezas de ganado que deben convertirse en capital y las que no. Y eso está en manos de Dios, no del prestamista. No se puede jugar con el tiempo, como si se fuese un Dios. La época del nacimiento de los corderos, es hacia finales del Otoño. Esta temporalidad del ciclo estacional de la naturaleza, marca también el ciclo del capital. En este caso, el capital comercial que se realiza en el mercado o en la feria de ganado. De la feria de ganado, surge el tratante de ganado que es un tratante de “capis” y de ahí que sea un capitalista (comercial). Ese es el referente de Antonio, el cristiano: como tratante de ganado, en concreto de ganado porcino.
         Sin embargo, y en esto Shakespeare introduce el argumento clásico de la escolástica que a su vez lo toma de Aristóteles. Este argumento es el de Shylock que dice: “yo hago criar tan deprisa (el dinero) como si fueran cabeza de ganado[10]. Shylock está describiendo el tokos de Aristóteles. Antonio también hablará de ese “estéril metal” que es el metal infértil de los escolásticos o el citado por el mismo Marx en El Capital, y que no puede por naturaleza producir hijos. Esto es algo que va contra la propia ley natural de la phúsis (es paraphúsis). Es decir, el capital financiero es algo antinatural.
         Por último, señalar que detrás del componente caricaturesco en la obra, hay un mar de fondo de teología y logos mítico. En concreto, los insultos. Antonio llama a Shylock en el Rialto, al oído de todos, “impío, usurero, perro verdugo” y añade una imagen desagradable: vaciar los mocos en su barba. Esto recuerda a la imagen simbólica del chivo del desierto o cabra del monte, que dejaba sus barbas en los pequeños arbustos  y matorrales secos del desierto o de las cumbres ariscas de una isla griega, que luego eran recogidas por los hechiceros.                            

Esto es un borrador del libro en preparación....  Leyendo a Agrippa, a Goethe y Marlow, a Joseph Penso, a Le Goff y a Francis Yates entre otros, para pensar en este libro. Contemplando obras pictóricas como las de Quentin Metsys, Durero, y Cranach.


[1] EmdV Acto III escena 3
[2] EMdV Acto I escena 3
[3] EmdV Acto IV, escena 1
[4] EmdV Acto IV, escena 1
[5] EmdV Acto IV, escena 1
[6] EMdV Acto I escena 3
[7] EmdV Acto III, escena 1
[8] Marx, Carl. El Capital, capitulo XXIX. Componentes del capital bancario. p.182 Ed Akal.
[9] Marx, Carl. El Capital, capitulo XXIV. El Capital a interés. Forma alienada de la relación capitalista. Ed. Akal.
[10] EmdV Acto I escena III

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